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sábado, 25 de julio de 2015

Un día redondo, ¿y un barco bendecido?.

Hola navegantes.

Todo lo que el día de ayer tuvo de malo lo ha tenido hoy de bueno.

Amaneció en Arzal despejado y con una brisa suavecita. Pasamos la esclusa a las 8 h.,  en principio parecía que la iban a tener que abrir para nosotros solos porque por allí no había nadie esperando, pero al final apareció un segundo barco y la abrieron para dos. Después de la aglomeración de barcos que habíamos vivido al entrar al río, y la que contemplamos ayer, se nos hizo muy raro.

La línea de boyas amarillas que utilizan los cormoranes para secarse sostiene una red cuya función es evitar que cuando las compuertas de desagüe están abiertas, un barco despistado sea absorbido por la corriente y se caiga por la presa. En las del Canal de Midi también las había, y yo tengo mis dudas de que realmente frenen a un barco atravesado a la corriente.

Bajamos al mar con la mayor y el motor contra la corriente de la marea, pero hoy era de coeficiente bajo (39) y no tiraba mucho. Contra la marea íbamos a 3 ó 4 nudos. Y al llegar al mar, un día de auténtica vela. El viento era del oeste de fuerza 4 ó 5 y nuestro rumbo hacia el este, o sea que íbamos a rumbo directo, con el viento por la aleta o por la popa, a 5 nudos casi todo el día. Tan bien, que en lugar de quedarnos en La Turballe como habíamos previsto, nos hemos venido a Le Pouliguen adelantando una etapa.

Le Pouliguen es un puerto situado en el interior de un río, al que sólo se puede entrar en determinadas horas según tu calado. El pantalán de visitantes tiene 1,2 metros y la entrada mucho menos. En bajamar hemos visto gente bañándose en la playa que pasaban por el agua de la entrada del puerto y no les cubría ni por el bañador. Las tablas de mareas de Pouliguen tienen una información adicional que es el horario aceptable cada día para entrar o salir un hipotético barco que calase 1,5 metros. Luego tienes que echar un cálculo para deducir el horario de tu propio barco. Pero claro, estas tablas nos las dieron cuando ya estábamos dentro. Nosotros para entrar (llegamos casi en bajamar) lo hicimos con la orza y el timón subidos y pegados a la popa de otro velero al que le preguntamos su calado y era mayor que el nuestro. Si él pasaba, nosotros también.

El pueblo está en fiestas de afirmación bretona y el muelle estaba lleno de chiringuitos, músicos, actuaciones, productos típicos, etc. Eran las 17.30 h
y con la dedicación a la navegación se nos había olvidado comer, así que lo hicimos en una creperie del puerto. Seguramente toda la noche haya sarao y nos molesten con el ruido.

A cambio nos han dicho que mañana habrá misa al aire libre en el muelle, y que luego el cura pasará en una motora entre todos los barcos del puertp bendiciéndolos. Mañana os confirmaremos si el Corto Maltés está bendecido, y más adelante si le sirvió para algo.

Si todo va bien mañana iremos a Pornichet y pasado mañana empezaremos a remontar el último río de este viaje, el Loire.

También aquí hemos visto "perlas del pantalán", y como muestra el de la última foto.

Hasta mañana navegantes.

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