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viernes, 3 de julio de 2015

Ríos dentro del mar

Hola navegantes.

Ayer entramos con el Corto Maltés en el golfo de Morbihan para llegar a Vannes. La entrada es el paso que veis en la primera foto entre los pinos y la lengua de arena. Mide aproximadamente 1km, como el paso entre la Magdalena y el Puntal en Santander, pero para llenar y vaciar una bahía infinitamente más grande. Una vez que te presentas en ese paso te agarra una corriente que parece que vas en el Amazonas. Las boyas parece que navegan como una zodiac rápida, aunque obviamente están paradas. A la entrada a nosotros nos arrastraba a 9,2 nudos, como veis en el plóter. Cualquier fallo en esa corriente es irreversible, porque mi fueraborda no da más de 5 nudos de velocidad en las mejores condiciones (sin viento ni olas). Si me voy por el canal equivocado no podría dar marcha atrás y en ese laberinto de islas es fácil perderse. Así que llevábamos todo el recorrido marcado con puntos de GPS para ir siguiéndolo, y la carta del golfo memorizada en la cabeza por si algo salía mal.

Una vez que atraviesas el paso principal y a medida que te internas en el golfo la corriente va disminuyendo y termina siendo de sólo 2 o 3 nudos. Como el viento era favorable hicimos todo el trayecto hasta Vannes con el génova, impregnándonos de los paisajes y las islas que iremos descubriendo este mes. Todas tienen playas accesibles, y en los lugares más protegidos de la corriente hay campos de boyas para amarrar y pasar la noche.

En la esquina nordeste del golfo está el ramal que conduce a Vannes. Está marcado por la famosa casa rosa que recogen todas las guías, que es verdad que se ve perfectamente desde lejos, pero cuando sus propietarios decían pintarla de otro color las guías náuticas dejaran de estar actualizadas. Allí empieza un canal balizado que conduce al puente rodante y la esclusa de Vannes. Íbamos detrás de una fila de 4 o 5 veleros que tuvimos que esperar unos minutos a la apertura. Había viento lateral que te abatía fuera del canal lo que en un velero tiene su dificultad, porque el viento abate más la proa, donde esta el pelo, te desvía de rumbo y te saca de la canal. 

A la hora prevista se encendieron las tres luces verdes verticales que indican paso libre y el puente se abrió. Tras pasarlo viene la esclusa, pero casi ni nos dimos cuenta de que estábamos pasándola. Nos esperábamos una maniobra como en el canal de Midi, pasar una compuerta, esperar dentro, llenarse la esclusa y terminar franqueando la segunda compuerta. En el canal de Midi es así porque como no hay mareas el nivel de agua tienen que equilibrarlo artificialmente. Aquí es distinto. Simplemente esperan a que el nivel de agua de la marea iguale el de dentro del puerto y entonces la dejan abierta unas pocas horas. Cuando la marea empieza a bajar la cierran y ya no se puede pasar hasta el día siguiente. Si la marea es de coeficiente muy alto, como ayer, incluso puede hacer que suba el agua dentro del puerto y rebase los diques del paseo, como podéis ver en la foto donde esta Alicia con la bici.

Por eso aquí, además de las tablas de mareas, hay que llevar en el bolsillo las tablas con el horario de apertura de todas las esclusas que hay por la zona, que son muchas. Y además informarte de los imprevistos. Por ejemplo la de Vannes no va a funcionar en toda la jornada del 12 de julio porque pasa el Tour de France por el puente.

Finalmente nos instalamos al fondo del puerto, en el corazón de la ciudad medieval a escasos 50 metros de la muralla, en un pantalán que esta dedicado, y se llama así, a otro de los gurús franceses de la vela, Moitessier.

El fin de semana lo pasaremos en Burdeos, a donde iremos en tren para el cambio de tripulación, y el lunes seguiremos navegando.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien!!! Felicidades, proeba conseguida!!! Ahora si que me voy a derretir de la envidia! Que ganas tengo de navegar Le Golfe!!! De vannes tengo muy buenos recuerdos de una vuelta a Bretaña en coche que hicimos con los críos. Ahí donde estáis amarrados vimos una flotilla de Glenans, la escuela de vela que popularizó los Tonics. Nuestro Tonic de hecho es una de las unidades acondicionada por esta escuela! Si podéis asomados por Le Bono, donde nació Moitissier. Es un rincón del Golfo bellísimo!
Un saludo, navegantes

Fernando
Tonic 23 Bambou

corto_maltes dijo...

Hola Fernando. Ahora precisamente estoy viendo entrar la flotilla de Glenans. Debe ser su viaje iniciático típico. Y a Bono claro que vamos a ir. No sabía que era la cuna de Moitessier pero si que es uno de los rincones del golfo que no te puedes perder. Un saludo.