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jueves, 23 de julio de 2015

Otra vez al mar.

Hola navegantes.

Hoy salimos del puente rulante de Cran a primera hora de la mañana para deshacer el camino hecho en esta semana y volver al mar. Después del mar de nubes que os enseñe esta mañana, salió el sol y una brisa flojita del Este que nos permitió navegar a vela por el río la primera hora y media. Después no nos quedó más remedio que volver al estilo "a la francesa"  (motor y vela mayor) porque sólo a vela íbamos a poco más de un nudo y la etapa de hoy era de 15 millas. Eso si, todo el día en bañador y echándolos agua por encima para aguantar el calor.

Hemos visto muchos barcos con redes cubriendo toda la cubierta para que no se les posen las gaviotas. Otros ponen veletas espantadoras que baten el aire encima de la cubierta, otros búhos de plástico, otros cuelgan CDs que dan reflejos con el sol, etc.

Al mediodía llegamos a la marina de Arzal, justo antes de la esclusa, que queríamos pasar mañana. Hemos dedicado la tarde a temas de intendencia pero sobre todo a investigar el entorno de la presa de Arzal y su esclusa.

Se inauguró en 1970 y su principal objetivo es el de bloquear el paso de la marea creciente, que al coincidir con crecidas del río habían producido graves inundaciones y pérdidas. El secundario, generar una reserva de agua dulce (50 millones de m3) que como en cualquier pantano se dedican para uso humano y agrícola. El río sigue teniendo su propia corriente que se desagua por los aliviaderos de la presa. En períodos de crecida la navegación y la apertura de la esclusa puede prohibirse, y es arriesgado fondear cerca de las orillas, porque si abren las compuertas para aliviar el río el nivel de agua baja y te puedes quedar varado. En el mar una varada puede durarte 6 horas, lo que tarda en subir la marea. Pero si varas en el Vilaine tienes que esperar a la siguiente crecida, y eso puede ser un año.

El paso de la esclusa es tan espectacular que siempre tiene público, y han hecho hasta una gradas para que el respetable lo vea mejor y pueda comentar los incidentes y criticar al esclusero y a los navegantes, que podéis ver en la cuarta y quinta fotos. Primero se corta el tráfico por la carretera y ésta se levanta hasta estar vertical. Luego se meten y colocan los barcos que van a subir al río, y es lo más entretenido porque lo ves a vista de pájaro y con mejor perspectiva que los que están en los barcos. A veces meten a más de 30 barcos (en las del Canal de Midi entrábamos 4 ó 6). Y finalmente repiten todo el proceso para los que quieren bajar del río al mar.

Mañana teníamos previsto pasar la esclusa y hacer una primera etapa en el mar hacia el otro gran río, el Loire. Pero el pronóstico da vientos del Sur (o sea, justo de cara) de fuerza 6 y 7 que no es prudente afrontar con este barquito. Nos levantaremos temprano para consultar de nuevo el pronóstico, pero si se confirma lo dejaremos para el sábado y pasaremos el día aquí.

Hasta mañana navegantes

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