Visitas:

viernes, 17 de julio de 2015

La megaesclusa del río Vilaine.

Hola navegantes.

Ayer Salimos de Le Bono con intención de descansar en el puerto de Le Couestry, a la salida del golfo. Pero llegamos allí muy temprano, a las 9.30, ya que habíamos tenido que madrugar mucho para bajar desde Le Bono con la marea. Como hacía muy bueno y un pronóstico favorable de viento del W, cuando nuestro rumbo iba a ser al E, nos decidimos a adelantar una etapa y llegar al río Vilaine.

Por desgracia el viento no cumplió lo prometido, aunque sí el sol que nos estuvo abrasando toda la jornada. Primero sopló del E, pero como ese primer tramo nuestro rumbo era S nos vino bien. Luego estuvimos unas horas encalmados y navegando a motor. En este tramo vimos dos delfines bebés aparentemente alejados de su manada, porque lo habitual es que venga toda la familia a jugar con el barco y en esta ocasión no vino ninguno. Más tarde vimos la superboya amarilla de la entrada al río Vilaine y fue sorprendente. Son boyas amarillas que marcan el punto de recalada o de acercamiento a algún lugar y que deben verse desde muy lejos. Las hay en todas las costas. En esta ocasión vimos desde lejos lo que nos pareció una balsa de náufragos o un barquito de pesca. Al acercarnos comprobamos que la propia boya tiene forma de barco, con un cartel que indica su posición y naturalmente sin motor pues siempre esta fondeada. Yo es la primera vez que lo veo y creo que puede dar lugar a confusiones.

El río Vilaine es uno de los mayores de Francia y en los años 60 se le embalsó para evitar los daños de sus crecidas y para tener un embalse de agua dulce. Pero tuvieron la buena idea de hacer una esclusa que permitiera pasar a los barcos y utilizar los 50 kilómetros en que es navegable hasta Redon. Más arriba de Redon también es navegable pero quitando el palo, como en el Canal de Midi, y puede llegarse por los canales hasta Saint Malo, en el Canal de la Mancha. Muchos navegantes usan esta vía para evitarse la durísima costa del Finisterre francés. En la foto aérea podéis haceros una idea de la colosal obra que hicieron para frenar ese río poderoso. Se ve abajo a la derecha.

La esclusa se abre a horas fijas, concretamente ayer a las 16 y a las 20 horas. A media tarde íbamos pensando que no llegaríamos hasta las 20, cuando se levantó un viento del S, no pronosticado, de fuerza 5 y con rachas de 6 cuando se encañonaba en las estrecheces del río, que nos llevó a 7-8 nudos hasta la esclusa. Llegamos a las 16.15 h., cuando ya estaban todos los barcos colocados dentro pero nos dio tiempo a pasarla. No tiene nada que ver con las del Canal de Midi. En primer lugar meten unos 50 barcos, no 4 o 6 como en el Canal, y en segundo lugar el desnivel de agua es pequeño, con lo que la esclusa se llena muy suavemente y no se pasan sustos por los golpes ni tiene uno que saltar a tierra para ir ajustando la longitud de las amarras.

Ya dentro del río siguió una navegación apacible sólo con el Génova hasta el puerto e La Roche Bernard, donde hemos pagado la noche y donde hoy vamos a descansar.

1 comentario:

Daniel Tribaldos dijo...

Debe ser muy emocionante acudir a la tumba de ese gran navegante, gracias por la cronica y las fotos.