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viernes, 26 de junio de 2015

Una paloma anillada.

Hola navegantes.

Esta mañana salimos de Bourgenay con destino a la isla de Yeu. Se preveía un día de poco viento como se ha confirmado. Hemos hecho 34 millas bajo un sol de justicia, la primera mitad sin viento y en la segunda mitad cono el viento de cara como siempre. Estamos empezando a comprender por qué los franceses navegan "a la francesa". En etapas largas como las que estamos haciendo es imposible pensar en hacer bordos de varias millas, o vas " a la francesa" o no viajas. La etapa de hoy nos ha costado 10 horas para hacer 34 millas, dando bordos no habríamos llegado y habríamos vuelto a pasar la noche en el mar.

A la altura de Les Sables d'Olonne íbamos a motor y quisimos acercarnos a conocer el faro de Sagres. Es un faro en mitad del mar, que tuvo un puerto para las barcas de los fareros. Posteriormente el mar lo destruyó. Pero cuando nos acercamos vimos una señal cardinal que mandaba pasar el faro por el norte, y que había rompientes en sus inmediaciones, con lo que cambiamos de idea.

A mitad de la travesía me llevé un susto de muerte. Iba solo al timón y noté que algo se me posaba en la cabeza. Al recuperarme me di cuenta de que era una paloma. Había intentado posarse encima de mí pero con mi reacción se espantó. Después se posó en la cubierta y estuvo allí como una hora. Es una cosa habitual en las navegaciones. Algún pájaro se aleja mucho de la costa y luego se encuentra sin fuerzas para volver, y se posa en el primer barco que encuentra. Normalmente se dejan hasta dar de comer. Nosotros estábamos a siete millas del continente, una distancia enorme para hacerla incluso volando. Le dimos pan pero no lo quiso, sin embargo nos dimos cuenta que cuando salpicado una ola encima de la cubierta se acercaba a chupar las botas con el pico. Intentamos darle agua dulce pero tampoco la quiso por no acercarse a nosotros. Finalmente se marchó cuando en una de las maniobras sacamos el foque y se asustó con el ruido y con el meneo de la vela

Cerca de la isla de Yeu el viento fue arreciando hasta alcanzar fuerza 5 pero como dije siempre de cara. Intentamos hacer algunos bordos a vela pero ya era muy tarde y el rumbo no nos llevaba al puerto. Finalmente entramos a motor. El pantalán de visitantes esta lleno de veleros ingleses de paso hacia el sur, muchos de ellos hacia España. Les llamó la atención vernos en un velero tan pequeño, ellos van con barcos de 12 metros para arriba. Precisamente por ser tan pequeño nos han dado plaza en el interior del puerto en vezbde pasar la noche en el pantalán de acogida, más expuesto a la intemperie.

Mañana dedicaremos el día a recorrer la isla de Yeu en las bicis. Y pasado mañana seguiremos hacia el norte.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Paloma?...eso era un dron francés enviado des la Isla Larga...ja, ja. Por eso no comió nada.
Bravo y adelante!