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domingo, 28 de junio de 2015

Por fin un día de pura vela.

Hola navegantes. 

Por fin hoy hemos tenido un día de navegación a vela. Y además empezó de una manera muy agradable. Cuando estábamos aparejando volvieron de pescar los de la motora del pantalán de al lado y después de intercambiar unas palabras nos regalaron dos nécoras. Se ve que se apiadaron de nosotros que nos perdimos ayer el catering de marisco. Parecen gemelitas y a la noche las cocinó Alicia cómo después os contaré.

Todo el día hemos navegado con viento suave del noroeste que nos ha permitido una travesía de ceñida con muy pocos bordos, ya que la travesía de hoy era en dirección nordeste. Hemos venido al puerto de L'Herbaudiere, situado al norte de la isla de Noirmoutier. Por esta zona empieza a verse más tráfico de veleros, y hoy hemos contado hasta 14 en el mismo trayecto. Justo al norte de la isla hay un islote llamado del Pilier, que tiene dos faros y un único edificio que se recortan en el horizonte. Entre la isla y el islote queda un paso de poco más de una milla con fuertes corrientes por el que se puede acceder al puerto de l'Herbaudiere y es el que utilizamos ya que hoy las condiciones meteorológicas eran muy favorables.

Llegamos a primera hora de la tarde después de hacer 24 millas en unas 7 horas, bajo un sol espléndido. Los últimos 500 metros de acceso al puerto son por un canal muy estrecho rodeado de rocas que hay que seguir con una enfilacion al 187 grados de la bocana. En la foto podéis ver Alicia tomando esta enfilacion. Como suele ocurrir en estos casos, en la parte más estrecha nos cruzamos con un barco que salía y con una motora que se empeñó en adelantarnos por la derecha, para añadirle un poquito de estrés a la llegada.

Para la cena lógicamente nos preparamos las 2 nécoras con ensalada. Pero ni Alicia ni yo teníamos experiencia en cocinarlas y tuvimos que pedir consejos a nuestros contactos en España. Además no teníamos mayonesa y tuvimos que pedirla prestada en una crepería, que nos la dieron encantados. Lo malo es que era una mayonesa mezclada con mostaza. Como a mí no me gusta el marisco prácticamente se las cenó Alicia, y además dejó un olorcito en el barco que tardará días en quitarse.

Mañana vamos a quedarnos en esta isla principalmente para conocer el paso de Gois. Es una carretera sumergible que cuando baja la marea queda expuesta al aire y se puede circular por ella, y une la isla de Noirmoutier con el continente. Pero cuando sube la marea la carretera queda bajo el agua. Incluso se puede navegar por encima de ella. Mide 5 km y tiene dos refugios a mitad del camino para si alguien le sorprende la subida de la marea que tenga donde guarecerse hasta que vuelva a bajar. Está al sur de la isla y como no hay transporte público tendremos que ir con las bicis, unos 40 km entre ida y vuelta. Además pretendemos pasar esa famosa carretera en bici, a ver si calculamos bien y no volvemos buceando. Por eso mañana pasaremos el día en esta isla y seguiremos navegando hacia el norte pasado mañana.

A partir de ahora la navegación se nos va a complicar, porque ya hay muchos puertos que se secan en bajamar y para la planificación de las etapas hay que añadirle el cálculo de las horas de marea. Ya os iremos contando.

Hasta mañana navegantes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ya se ve que no entendéis mucho de marisco
Eso no son nécoras, sino centollos. :)) ;P

Jorge