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martes, 24 de junio de 2014

¡Qué cerca de casa!

Pues sí, ya estamos en Laredo. Parece mentira después de un mes de vagabundeo y de travesías tan lejanas.

Ayer salimos de Hondarribia y llegamos hasta Elanchove. Fue una travesía con poco viento e hicimos una parada intermedia en Orio para conocer este puerto, situado en el interior de una ría. Antes la ría era de difícil entrada por su poco calado, pero ahora está dragada y balizada y no tiene ningún problema. Nos llamó la atención que faltaba la luz roja de babor a su entrada, porque los temporales de este invierno han roto el extremo del espigón y con él se ha ido al agua la luz que le marcaba, que ha sido sustituida por boyas rojas flotantes:


La entrada está muy cerquita de la península de Guetaria, el típico "ratón":


Después de hacer gasolina en Orio y comer salimos enseguida porque se estaba levantando el esperado viento del NW que llevábamos esperando todo el día. Por la tarde Aguirre pescó una caballa, la primera pieza cobrada en este viaje:


Continuamos camino hasta el precioso pueblo de Elanchove. Está situado a sotavento del Cabo Ogoño, en una ladera casi vertical asomado al mar y con un puerto pequeñito y precioso:


Nos quedamos amarrados al muro, y fijaos aquí lo que baja la marea:


Como no teníamos a bordo para cocinar el pescado por nuestra reiterada falta de suerte con la pesca, tuvimos que pedir en un bar que nos dieran unos dientes de ajo y cebolla para hacerlo, y hago constar que ha sido el primer pescado cogido en travesía que se ha cocinado en el Corto Maltés. Como Aguirre es, entre otras cosas, cocinero, hizo que hasta a mí, que no me gusta el pescado, me encantara la cena. Para no dejar olores en la pequeña cabina del barco, sacamos la cocinita fuera y lo guisamos todo en la bañera:


Las calles de Elanchove son tan estrechas que cuando el autobús llega al final del pueblo no puede dar la vuelta, y han hecho en el suelo una plataforma circular en la que se sitúa el autobús, con un mando a distancia se gira 180 grados y sale en la dirección contraria a la que entró:




El mar estaba en calma total dentro del puerto y dormimos de un tirón toda la noche. Hoy por la mañana hemos salido con pronóstico de vientos flojos del W pero que finalmente de flojos no tuvieron nada (han oscilado entre 15 y 20 nudos) y dando largos bordos y muchos pantocazos hemos conseguido llegar hasta Laredo, en una etapa de 40 millas, que añadidas a las 44 de ayer ya os imagináis que nos han dejado baldados.

Si todo va bien mañana a media tarde llegaremos a Santander. El pronóstico es de vientos otra vez del W (llevamos toda la semana ciñendo) pero manejables, y si no lo son ya haremos lo posible por domesticarlos y que nos lleven a casa.

Un abrazo a todos.



1 comentario:

Daniel Tribaldos dijo...

Buena travesia hasta casa, que ya queda poco.