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lunes, 21 de abril de 2014

Ajustar los puntales fuera del agua.

Así es más fácil: con un tablero y un nivel se busca la horizontal y se fijan en los agujeros que más se aproximen. Como los puntales son telescópicos (para que sirvan para muchos barcos) es difícil que coincidan a la perfección. Entre dejarlos un poco más largos o un poco más cortos hemos optado por lo segundo. Como vamos a varar en zonas de lodo y arena, no en cemento como la rampa de un puerto, el propio peso del barco le hará una pequeña cuna antes de que apoyen los puntales, mientras baja la marea. En caso de dejarlos un poco más largos, nos arriesgarímos a que todo el peso del barco apoye en los puntales aunque sea unos minutos, y no están diseñados para eso. Cuando hagamos una prueba de varada antes de ir a Arcachon os contaremos si la teoría se correspondió con la práctica o si acabamos tumbados en la arena.





7 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya se que es un poco tarde, pero estos días me he estado leyendo vuestra magnífica vuelta a España. Mi mas sincera enhorabuena!
Me parece una gran aventura, pero que todos podemos hacer alguna vez. Tengo un Etap 22 en Santander y ya me gustaría "sacarle las chispas" como vosotros habéis hecho con vuestro Tonic.
un abrazo.

corto_maltes dijo...

Gracias. ¿Es el Etap de Puerto Chico, el antiguo Kresala?. Porque si es así, es el primero que me acompañó en la aventura con los niños de oncología y os veo salir muy a menudo a navegar. Saluda cuando nos crucemos, ¿vale?.

Alvaro.

Anónimo dijo...

Claro que es el antiguo Kresala. No sabía que había estado en esas aventuras. ¡Nos vemos por la bahía!

corto_maltes dijo...

¡Claro!, y si te apetece puedes ir a la reunión del 3 de mayo. Aparte de comprobar lo grande que se ha hecho aquél sueño de 2003 cuando los padres no nos conocían y todo eran incertidumbres, podrás escuchar la aventura (esta sí, con mayúsculas) de Fletcher, Cocúa y otros "locos" de intentar llegar a la Antártida a vela y sin apoyos institucionales de ningún tipo.

Que no lo lograsen no quita mérito al intento. Como dice un proverbio: "Hay dos cosas terribles para un hombre: no haber realizado sus sueños, y haberlos realizado todos", porque en el segundo caso ya no te quedan ilusiones. Su sueño de alcanzar la Antártida va al cajón de los no alcanzados, y nos hace comprender por qué los grandes marinos suelen ser humildes: por la pequeñez del hombre y de sus barcos ante esos mares impresionantes. Creo que todos aprenderemos algo de su aventura.

Alvaro.

Anónimo dijo...

Vídeo sobre el libro:


http://vimeo.com/75156043

Daniel Tribaldos dijo...

Acabo de terminarlo, me ha encantado, lo he disfrutado muchisimo.
Y me ha parecido muy didactico para poder realizar yo algun dia un segundo intento, quizas desde Madrid y en el sentido contrario ;-)
Por cierto hoy he oido en la radio RNE que os van a ampliar el presupuesto para el Hospital de Valdecilla, me alegro mucho que se aumente el dinero en lo que de verdad importa.
Saludos, Daniel.

corto_maltes dijo...

Gracias Daniel, se agradecen mucho las palabras de ánimo en esta época en que parecen haberse olvidado los "detalles" con las personas. Y respecto a intentarlo, ¡ya lo creo!. ¡¿Quién nos iba a decir a nosotros un año antes que lo haríamos?!.

Alvaro.