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martes, 10 de septiembre de 2013

Un tocayo en Portugal

Los navegantes del Mola Mola, de origen cántabro y que han hecho un comentario en la entrada anterior, me han mandado esta foto de un tocayo del Corto Maltés afincado en Portugal. Es más grande  pero no sé qué deciros, yo no le cambiaría por el mío.



1 comentario:

Anónimo dijo...

De otro blog: http://www.blogseitb.com/rogeblasco/2013/06/26/
Álvaro González de Aledo Linos es un navegante santanderino que ha cruzado dos veces el Atlántico a vela. Fue de Cádiz a Martinica y en otra ocasión, con Luis Espejo, hicieron Azores-Cartagena.
Han tenido la original idea de completar el círculo de una travesía a vela alrededor de la península Ibérica. El barco apropiado para ello es el “Corto Maltés”, por su pequeño tamaño y su orza abatible que facilita el cruce del canal de Midi, de un metro y medio de profundidad.La travesía duró tres meses en los que Álvaro y Luis tuvieron que convivir en 2 metros y medio de habitabilidad. No tenían ducha y poca capacidad para almacenar el agua. Era como vivir en una tienda de campaña pero con la diferencia de que no puedes salir al monte.
Terminaban agotados cada jornada. La mayoría de las veces durmieron en puerto o fondeadero. Debido a la poca capacidad de almacenamiento, se vieron obligados a comprar la comida diariamente o cada dos días. Las dificultades las debían de resolver con mucho ingenio.
Soltaron amarras a finales de mayo de 2012. Llovía y hacia frío. En total solo tuvieron 6 ó 7 días de mal tiempo. En Andalucía sufrieron una ola de calor. Lo peor fue la costa de Portugal, con mucho viento y poco puerto.
Hicieron incursiones río adentro por la ría de Vigo y remontaron el Guadiana casi 50 kilómetros. Es muy caudaloso e incluso pudieron poner la vela. Fue uno de los mejores momentos del viaje. Por el contrario, en la salida del Guadalquivir, se forman grandes olas y el “Corto Maltés” no tenía potencia para superar olas de 3-4 metros. Fue una situación inesperada y preocupante por los saltos que daban.
Entraron en la Manga del Mar Menor en Murcia, donde se forma una ola corta muy encrespada que una noche soltó el ancla y por lo que se dieron un buen susto.
El canal de Midi son casi 700 kilómetros de trayecto a motor. Pasaron 170 esclusas. En una de ellas Luis estuvo a punto de caer al agua y ser tragado por los remolinos. Disfrutaron mucho ya que cada curva del canal era una sorpresa: pueblos, castillos, bosques, campos de girasol.
Al final del trayecto perdieron 17 kilogramos entre los dos.
Álvaro González de Aledo Linos y Luis Espejo son aficionados a la mar, no tuvieron ningún tipo de ayuda exterior y ni estuvieron esponsorizados. Realizaron la navegación por el puro gusto de navegar con sus propios medios y demostrar que con un pequeño velero de tercera mano se pueden llevar a cabo grandes navegaciones.
La aventura se recoge en el libro “La vuelta a España del Corto Maltés” escrita por Álvaro González de Aledo Linos. Se ilustra con “dibu-cartas”, dibujos hechos con la caligrafía de diversos textos.