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domingo, 12 de agosto de 2012

Otra vez en el mar.

Volviendo a Nerac, lo único que no nos ha gustado es que en los folletos turísticos trucan las fotos con el Fotoshop, y ponen el agua azul donde en realidad es verde o marrón. En varios sitios del canal y del río hemos encontrado algo desconocido en España, poo lo menos para nosotros:


























Es un sitio especialmente preparado y reservado para que pesquen los que van en silla de ruedas, con una barandilla para que no se caigan al agua.

Hoy hemos salido por fin al río Garona, con lo cual hemos terminado nuestra travesía por el canal. Han sido 174 esclusas y casi 500 Km. En otra entrada del blog nos preguntábamos qué había sido de la vela bohemia. Pues parece que está muriendo por sí misma; en todo el canal sólo nos hemos cruzado con cuatro veleros haciendo un tránsito como nosotros para pasar de un mar a otro. Y lo que sí hemos encontrado son muchos veleros "apalancados" en distintas marinas o recodos del río con aspecto abandonado. ¿Qúe historias ocultarán? Aquí véis uno de ellos:

  
Como os decíamos, hoy hemos bajado la última esclusa en Castets-en-Dorthe, y ya estamos en las aguas del estuario del río Garona, que nos llevarán mañana a Bourdeaux. Ha sido la esclusa más alta de todas, con 7 m. de desnivel:


Para llegar a Bourdeaux nos faltan más de 50 Km., pero como se hacen a favor de la marea, se recorren en 3 horas y media. Hoy no teníamos el cuerpo para seguir navegando tanto tiempo, y se hacía de noche,  y hemos decidido dejarlo para mañana. En el río hay un pantalán de espera donde vamos a pasar la noche y nos hemos encontrado la sorpresa de que no podemos bajar a tierra. Resulta que les han robado la pasarela que une el pantalán con las escaleras de tierra y todavía no la han repuesto:


Hoy hemos pasado por cuarta vez en este viaje el meridiano de Greenwich, en esta ocasión de este a oeste. Estamos más al norte de Santander, y ya empezamos a notar el frío por la noche.

Mañana en Bourdeaux organizaremos la instalación del palo del barco. Hay varias marinas, pero la que nos han recomendado está detrás de dos esclusas que tienen un horario de apertura determinado (sólo en pleamar). Hemos llamado por teléfono y resulta que estos días que al mediodía hace mucho calor y la marea coincide alrededor de las 13 horas, el calor dilata las estructuras móviles de la esclusa y no funciona. Nos han dado cita para pasar la esclusa en la marea del martes a las 5 de la madrugada ¡vaya madrugón!. Estamos pendientes de hacer gestiones en otra marina que está en la misma orilla del río (sin esclusas) y ya os contaremos mañana como termina el novelón.

Hoy queríamos contaros algo de los escluseros. Son unos empleados de las Vias Navegables de Francia que se encargan de mantener el canal en buen estado, y en los meses de más turismo, de manejar las esclusas que no son automáticas, y resolver los eventuales atascos (como los empleados de los ascensores). En cada esclusa hay una vivienda que pueden utilizar. No todos la utilizan, por eso alguna está abandonada o alquilada como bar u otro uso relacionado con la promoción del canal. Las que sí están habitadas, están decoradas según el gusto de esclusero, a veces con piscinas y juegos infantiles para sus hijos, otras veces con muchas flores, excepcionalmente con obras de arte, como la que ya os enseñamos de los autómatas, otras veces las utilizan músicos para amenizar el paso de la esclusa y pedir una propina, etc. 


Los escluseros más veteranos suelen cogerse las vacaciones en verano y por eso en nuestro paso por el canal, la mayoría de los que hemos visto eran jovencísimos, porque están haciendo la suplencia de verano. Todos han sido super amables con nosotros (menos uno que ya os contamos). Nos han dicho que como el canal tiene cada vez menos tráfico por la crisis económica, se temen un recorte de personal, y por eso apuntan religiosamente el nombre de todos los barcos que pasan por su esclusa. Como en invierno hacen labores de mantenimiento que les obligan a trabajar dentro del agua, les vacunan contra una enfermedad (la leptospirosis) que transmiten los coipos que viven en el canal.