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miércoles, 7 de marzo de 2012

EL BARCO.

El “Corto Maltés”  es un Tonic 23 del astillero Jeanneau diseñado por Philippe Harlé. Aunque existe un modelo de quilla fija, nuestra versión es la de orza abatible dentro de un quillote, de 6,90 m.de eslora y calado 0.70 m. con la orza subida y 1,38 m. con la orza bajada. La orza es de hierro y al subirla bascula hacia atrás dentro del quillote, lo que unido al hecho de que el principal lastre es el propio quillote que la acoge, de 450 Kg., hace que el barco navegue perfectamente con ella subida sin perder nada de su estabilidad. La altura de la cabina al pié de la escalera, justo debajo de la tapa del tambucho cerrada, es de 1,77 m., algo excepcional para un barco de esta eslora, lo que permite permanecer de pié a un adulto para vestirse y para cocinar, pues la cocina está a babor de la escalera. Es una cocinita de camping gas con un fregadero de un seno, dotado de bomba de agua manual desde un depósito de 25 litros (ampliado a 45). También tiene un enorme cofre de apertura superior para colocar la nevera de hielos, que desagüa en la sentina. A estribor de la escalera tiene un espacio “baño” separado de la cabina por una puerta, donde se ubica un retrete químico, un lavamanos sin desagüe (es una especie de palangana que luego se vacía por la cocina, evitando un pasacascos) y unas perchas para la ropa de aguas mojada que drenan a la sentina. Tiene una mesa de cartas completa y grande a estribor mirando a popa, una cama bretona en proa que se prolonga con los bancos laterales de la cabina, y otra cama doble en popa a babor, debajo del suelo de la bañera. El espacio bajo el banco de estribor está ocupado por un enorme cofre. El motor es fueraborda pero dentro de un pozo bajo el banco de estribor. El timón es articulado en el espejo de popa, y se puede elevar unos centímetros de modo que al subir la orza quede al mismo nivel que el extremo inferior del quillote y no se golpee con los bajos fondos si se navega con la orza subida. El barco podría vararse con ayuda de puntales apoyado en el quillote, pero  nunca lo hemos varado.

Este barco reúne casi todas las características ideales para navegar por la bahía de Santander, su puerto habitual (“barco pequeño, pequeños problemas”). Para las navegaciones por la bahía soy partidario de los barcos con orza abatible y motor fueraborda. La orza abatible permite disfrutar de la totalidad de una bahía como la de Santander, cuyo calado es pequeño y va disminuyendo por la acumulación de arena. Para las salidas de un día los barcos de orza o quilla fijas deben navegar a motor por la canal hasta salir a mar abierto y allí dar bordos sin destino fijo. La orza abatible te da acceso a multitud de islotes, calas y sitios recónditos que aún existen en la bahía de Santander, y te permite utilizar íntegramente las 6 x 3 millas náuticas que más o menos mide nuestra bahía. Teniendo en cuenta los imprescindibles bordos de la navegación en ceñida y la velocidad media de los cruceros pequeños (3-5 nudos) esas distancias son las accesibles en las navegaciones de un día y te permiten practicar todas las maniobras de navegación y fondeo en pocas horas. Por su parte el motor fueraborda es simple, no deja olores en la cabina que facilitan el mareo, y en caso de avería su reparación o sustitución provisional son sencillísimas, evitando la pérdida de días de navegación. Y con un velero de 6-7 metros puedes también hacer navegaciones cortas de puerto a puerto, pues las incomodidades de su reducido tamaño se aguantan bien en periodos de una semana.

Un inconveniente del Tonic 23 es la posición del motor en un pozo. Para navegar con mal tiempo es ventajoso, pues los fuerabordas en el espejo de popa suelen quedar con la hélice al aire cuando hay mar formada, haciendo ingobernable al barco y poniendo en peligro la propia mecánica . Como el pozo adelanta la posición de la hélice casi un metro, este problema desaparece. A cambio el motor no gira sobre su eje y toda la maniobra debe hacerse con el timón. Como está situado lateralmente el flujo agua de la hélice no actúa sobre la pala del timón y es muy lento de reacciones. Además su posición de tiro lateral (en estribor) hace que el barco derive hacia babor tanto en marcha avante como atrás si no tiene un poco de arrancada, lo que dificulta las maniobras en puerto. Otro inconveniente es que la cola del fueraborda está permanentemente en el agua, lo que hace preciso el mantenimiento con una patente para colas, la renovación más frecuente de los ánodos, la limpieza habitual del escape y de la rejilla de entrada de agua, etc.

Si el barco es adecuado o no para una travesía larga como la que planificamos os lo contestaremos dentro de unos meses.

Alvaro.

3 comentarios:

Zaca dijo...

Alvaro, 23 pies de eslora son un pequeño mundo. Seguro que todo va bien. Suceda lo que suceda, el viaje,sus preparativos y sus etapas dejarán una hermosa huella. Suerte.

Gonzalo

Carlos Pellón dijo...

Espero impaciente el mes de mayo para acompañaros con el pequeño GONIA hasta los límites de Cantabria.
¡Ánimo!
Carlos

Anónimo dijo...

¿Qué os ha pasado con Cariño para que os ensañéis tanto?

Forsa Tonic

Luis